El ocaso Sicán

El surgimiento y apogeo del estado Sicán Medio, desde un poder local hasta su expansión por gran parte de la costa norte, se produjo en menos de 100 años. Sin embargo, su colapso fue más abrupto, y estuvo acompañado por cambios marcados en la ideología religiosa y la reubicación de la capital, desde el sitio Sicán hacia Túcume (también denominado El Purgatorio). En algún momento después de una larga sequía de 30 años, que comenzó hacia el año 1,020 d.C., fueron incendiados los templos ubicados en la cima de las pirámides monumentales del Complejo arqueológico Sicán, y las estructuras asociadas a sus bases. Por el contrario, los asentamientos residenciales cercanos y contemporáneos no fueron incendiados. La sequía que afectó de manera adversa la agricultura pudo haber terminado con la tolerancia del pueblo, resentido por la carga económica que significaba el costoso culto al ancestro; produciéndose una revuelta interna que acabó con el liderazgo político y religioso existente en Sicán. Existió poca reparación o reocupación de los templos monumentales después del incendio sistemático. Luego, una gran inundación asociada al fenómeno de El Niño (entre 1,050-1,100 d.C.) ocasionó más destrucción y el abandono definitivo de la capital.

La destrucción y abandono de Sicán fue acompañada de cambios abruptos y completos en el arte Sicán; las imágenes del Dios Sicán y el Señor Sicán casi desaparecieron. En contraste, las formas cerámicas, tanto domésticas como finas, e iconos secundarios, tales como los felinos míticos, peces marinos y aves, sobrevivieron en el arte Sicán Tardío. En general, la mayoría de los aspectos de la cultura material Sicán no cambiaron al momento de la transición Sicán Medio-Sicán Tardío.

La construcción de templos monumentales y estructuras asociadas en Túcume, la nueva capital Sicán Tardío ubicada en la unión de los valles La Leche y Lambayeque, empezó alrededor de 1100-1150 d.C. en Túcume.

El sitio de Túcume aumentó de tamaño y al momento de la conquista Chimú de la región de Lambayeque, alrededor de 1375 d.C., estaba formada por 26 grandes montículos y recintos agrupados, que juntos ocupaban más de 220 hectáreas.