Patrones funerarios

La Cultura Sicán Medio se caracterizó por presentar prácticas funerarias de elite únicas en el Perú prehispánico, las que reflejaban la existencia de una marcada diferenciación social y una importante productividad económica para esta sociedad norteña. Los comuneros fueron enterrados en fosas simples y superficiales, ubicadas con frecuencia en sus residencias, y acompañados de un reducido grupo de vasijas cerámicas y objetos de cobre arsenical. En contraste, los miembros de la elite fueron enterrados en tumbas de pozo profundas, con nichos en los muros, una distribución planificada alrededor de las pirámides monumentales, y una impresionante cantidad de bienes funerarios.

Un buen ejemplo de la complejidad de las prácticas funerarias de elite, se observa en las particularidades de las Tumbas Este y Oeste, excavadas en la base norte de Huaca Loro. La Tumba Este era un pozo vertical de 3 m. de lado y 11 m. de profundidad, mientras la Tumba Oeste presentaba 10 m. de largo y 6 m. de ancho, con una profundidad de 15 m.

La Tumba Este ilustra la impresionante acumulación material observada en las tumbas de elite Sicán Medio. Contenía dos individuos femeninos adultos, dos juveniles, y cerca de 1.2 toneladas de diversos bienes funerarios colocados alrededor del cuerpo invertido de un personaje masculino adulto, completamente ataviado, colocado en el centro de la cámara funeraria. El personaje principal usaba una gran máscara de oro de 14 quilates, con sus ojos hechos con ámbar y cuentas de esmeraldas. Una caja contenía unos 60 ornamentos y parafernalia ritual (p.e. coronas, vinchas, sonajas) de oro de alto quilate, oro-plata y tumbaga. También presentaba un amontonamiento de conchas Spondylus princeps (179 ejemplares) y otro de Conus fergusoni (141 ejemplares). Además, contenía una litera cubierta con láminas doradas y unos 80 kg. de cuentas hechas de amatista, cuarzo, ámbar, turquesa, sodalita, crisocola y concha Spondylus. Gran parte de los artículos encontrados en la Tumba Este fueron de naturaleza exótica e importada, evidenciando la presencia de una red de intercambio a larga distancia entre la costa ecuatoriana y la costa norte peruana.

Por su parte, la Tumba Oeste contenía pocos objetos de metal precioso; sin embargo, el personaje masculino colocado en el centro de la cámara estuvo rodeado por 8 cabezas de camélidos, las patas articuladas de 25 camélidos, 9 rollos de tela, 4 vasijas cerámicas cubiertas con láminas de tumbaga, entre otros artículos. El personaje estuvo acompañado por 22 mujeres adultas y un individuo adolescente masculino. Los análisis de ADN, genético-dentales, de los artefactos y la distribución de las 22 mujeres en la tumba, indican que ellas representaban dos grupos sociales distintos. Se sugiere que la elite Sicán Medio pudo estar integrada por dos grupos étnicos distintos, que practicaron la endogamia. El análisis genético-dental, también propone que los personajes principales de las Tumbas Este y Oeste estuvieron emparentados.

Estos últimos datos, sumados a los resultados del reconocimiento con radar de penetración de suelos, realizado alrededor de Huaca Loro, sugieren que la pirámide fue construida sobre una serie de tumbas de elite colocadas de manera ordenada. En otras palabras, la estructura monumental, y su templo ubicado en la cima, representó una lápida gigantesca utilizada para los rituales relacionados con el culto al ancestro.