Cronología


Sicán es una cultura arqueológica que tuvo su centro en la extensa región de Lambayeque (compuesta por los valles de Motupe, La Leche, Lambayeque y Zaña), y que surgió alrededor del 750 d.C., después del colapso político de los mochicas. Perduró hasta el año 1375 d.C., cuando el área lambayecana fue conquistada por el Reino Chimú (Chimor), sus vecinos sureños.

A causa de su centro geográfico, esta cultura fue denominada primero como Eten por el arqueólogo alemán Max Uhle, y posteriormente Lambayeque por el investigador peruano Rafael Larco Hoyle. Sin embargo, hasta el inicio del Proyecto Arqueológico Sicán, el entendimiento de la Cultura Sicán estaba limitado a su estilo artístico e iconografía, definidos a partir de cerámica funeraria saqueada. Su historia cultural era reconstruida sobre las bases de la asumida veracidad histórica del mito de Naymlap y su dinastía, relato que fuera registrado a inicios de la colonia. Si bien existen algunas concordancias entre el mito y el dato arqueológico, resulta controversial la tendencia a creer que el mito refleja con exactitud la realidad histórica. Sin embargo, esto no significa que no se continué investigando el rol de Naymlap en los orígenes de Sicán o Lambayeque.

Los 600 años de existencia de la Cultura Sicán son divididos en tres periodos, basados en los principales cambios culturales documentados a través de excavaciones en sitios estratificados, y la calibración de más de 100 fechas radiocarbónicas asociadas. Los periodos en mención son Sicán Temprano (750-900 d.C.), Sicán Medio (900-1,100 d.C.) y Sicán Tardío (1,100-1,375 d.C.), respectivamente. Los periodos de la dominación Chimú e Inca sobre la gente Sicán, son conocidos como Sicán-Chimú (1,375-1,470 d.C.) y Sicán-Inca (1,470-1,532 d.C.).


SICÁN TEMPRANO.
Este periodo es aún poco conocido, debido a que sus artefactos son escasos y dispersos, y se ignoran sus asentamientos principales o arquitectura corporativa. A diferencia del periodo anterior y posterior, el Sicán Temprano parece ser un periodo de fragmentación política, en el que se sintieron con fuerza influencias foráneas, particularmente en arte y religión.

SICÁN MEDIO.
Este periodo es mejor conocido; se distingue por su dominio político e ideológico, sus vínculos económicos que incluían una extensa red de intercambio, su prestigio religioso establecido sobre gran parte de la costa norteña, su sofisticación tecnológica en cerámica, metalurgia y orfebrería, sus tumbas profundas de elite, y una gran cantidad de construcciones monumentales y artefactos producidos.

Una de las principales características es su arte distintivo, que fue de estilo figurativo y de naturaleza religiosa, y difundía la ideología patrocinada por la elite. El arte sintetizó motivos, convenciones y conceptos Wari - Mochica seleccionados, en una nueva configuración. Esta integración otorgó prestigio y legitimidad a la emergente religión del Sicán Medio.

SICÁN TARDÍO.
La caída del estado Sicán Medio fue abrupta, y estuvo acompañada por cambios marcados en la ideología religiosa y la reubicación de la capital, del sitio Sicán hacia Túcume (también denominado El Purgatorio). Algún momento después de 1,050 d.C., luego de una sequía de 30 años, fueron incendiadas las cimas de los templos monumentales y las estructuras asociadas a las pirámides de la capital Sicán. Hubo poca reparación o reocupación de estos templos. Poco después del incendio sistemático, una gran inundación de El Niño (entre 1,050 - 1,100 d.C.) ocasionó más destrucción y el abandono definitivo de la capital.

El arte Sicán sufrió también cambios considerables, casi despareciendo por completo el icono del Dios Sicán. En contraste, las formas cerámicas -tanto domésticas como finas- e iconos secundarios -tales como los felinos míticos y aves- sobrevivieron en el arte Sicán Tardío. En general, la mayoría de los aspectos de la cultura material Sicán no cambiaron al momento de la transición Sicán Medio-Tardío.